Génesis 26:17 – 27:46, Mateo 9:1-17, Salmos 10:16-18, Proverbios 3:9-10

“Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.” (Proverbios 3:9-10)

El primero de los Diez Mandamientos nos enseña que no debemos tener otros “dioses” delante del Señor en nuestras vidas (Éxodo 20:1-3). A menudo, sin embargo, un área en la que nos sentimos tentados a tener otros “dioses” delante del Señor es en el ámbito de la riqueza y las posesiones. Esa es una de las razones por las que el Señor nos dice una y otra vez en las Escrituras que debemos dar prioridad a darle a Él la primera parte de nuestros ingresos. La Biblia enseña que debemos poner a Dios “primero” en nuestras finanzas. La mayoría de las traducciones de Proverbios 3:9-10 dice, “Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces …” Debemos poner a Dios primero en nuestras finanzas. Luego, el Señor nos dice en Proverbios 3:9-10, “Entonces él llenará tus graneros”. No estoy seguro de por qué, pero una y otra vez en las Escrituras, Dios ha notado que el dinero es una prueba de nuestras prioridades. Quizás una razón por la que el Señor lo convierte en una prueba de nuestras prioridades es porque pasamos gran parte de nuestra vida tratando de ganarlo, gastarlo y ahorrarlo. Por lo tanto, el Señor dice que nuestras chequeras, estados de cuenta de tarjetas de crédito y otros estados financieros son indicativos de cuánto lo amamos y confiamos en Él.

Pregunta – “Si mirara en su chequera hoy ¿quién o qué parecería ser la principal prioridad en su vida?” Algunas personas descubren al hacer ese ejercicio, que comprar ropa, comer en restaurantes, conducir un automóvil caro, vivir en una casa grande o dedicarse a sus pasatiempos recreativos es la máxima prioridad de sus vidas. Otros, al realizar ese ejercicio, descubren que el Señor realmente es la máxima prioridad en sus vidas. La forma en que gastamos nuestro dinero demuestra si Dios es lo primero en nuestras vidas. Deuteronomio 14:23 dice, “Esta práctica (Diezmar) te enseñará a temer siempre al Señor tu Dios.”

Segunda Pregunta – “¿Qué es el diezmo y por qué es tan importante para Dios, para nosotros y para los demás??” Diezmar es dar el primer diez por ciento de nuestros ingresos al Señor. Es “honrar al Señor con nuestras riquezas y darle la primera parte de nuestros ingresos”. Levítico 27:30 enseña que “el diezmo es santo para el Señor”. En Malaquías 3:8-12 encontramos a Dios diciendo: “¿Debería el pueblo estafar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me han estafado! “Pero ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Cuándo te hemos estafado?”. »Me han robado los diezmos y ofrendas que me corresponden. Ustedes están bajo maldición porque toda la nación me ha estado estafando. Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—, les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba! Sus cosechas serán abundantes porque las protegeré de insectos y enfermedades . . . Entonces todas las naciones los llamarán benditos, porque su tierra será un deleite», dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.” Algunas personas piensan que el diezmo no se menciona en el Nuevo Testamento, pero Jesús mismo les dijo a los fariseos en Mateo 23:23: “Ustedes dan el diezmo… Pero han descuidado los asuntos más importantes… la justicia, la misericordia y la fidelidad. Deberían haber practicado lo último (diezmar), sin descuidar lo primero”. Jesús no estaba diciendo que la gente no debería diezmar. Él estaba diciendo que deberíamos diezmar, así como vivir una vida amorosa y piadosa. Luego, en otras Escrituras del Nuevo Testamento, Jesús y Pablo indican que debemos estar dando generosamente, incluso mucho más allá de los diezmos (Lucas 6:38; Hechos 20:35; 1 Corintios 16: 1-2; y 2 ​​Corintios 8 -9). Las Escrituras enseñan que nuestra práctica y actitud al dar es indicativo de cuánto amamos al Señor y a los demás, y si el Señor está en el primer lugar en nuestras vidas o no.

A menudo, dar obediente y generosamente al Señor es difícil para muchos creyentes, especialmente para los nuevos creyentes y especialmente para los creyentes que están pasando por tiempos difíciles. Sin embargo, los animo a priorizar, confiar e incluso “probar” al Señor en el ámbito de sus finanzas. El Señor ha prometido bendecir a aquellos que “lo honran dándole la primera parte de sus ingresos”, y también utiliza el dinero que damos para fortalecer Su Iglesia, difundir el Evangelio y satisfacer las necesidades de las personas perdidas, heridas y que luchan alrededor del mundo. Una de las mejores cosas que podemos hacer por el Señor, nuestra Iglesia, los demás, nosotros mismos y los miembros de nuestra familia es ser fieles en dar generosamente al Señor.

Al orar hoy: 1) Ore para que el Señor le ayude a verificar con precisión su actitud y práctica con respecto a dar, y haga las correcciones necesarias; 2) Propóngase en su corazón esforzarse siempre por poner a Dios primero en sus finanzas, así como en las otras áreas de su vida; y 3) Pídale al Señor que bendiga su ofrenda, para que a su vez pueda ser un “dador” más grande para Él, su Iglesia y para otros en el futuro.