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Abril 4, 2021 Devocion

Deuteronomio 26:1 – 27:26, Lucas 10:38 – 11:13, Salmos 76:1-12, Proverbios 12:15-17

Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos.’” (Lucas 11:1)

La oración es sin duda el ejercicio espiritual más importante en el que podemos participar. Aunque estudiar, adorar, testificar, dar, servir y tener compañerismo también son importantes, la oración es más importante que cualquiera de estos. Un cristiano podría estar encerrado en una celda sin Biblia para leer, sin una iglesia en la que adorar, sin una persona a la que testificar o tener compañerismo, y sin nadie a quien servir, pero aún podría mantener una relación vibrante con el Señor a través de la oración. La oración es simplemente comunicación con Dios – y si no hay comunicación con Dios; específicamente, hablando con el Señor y escuchando al Señor, no hay vida espiritual real. A menos que nos encontremos con Dios a través de la oración, no lo encontraremos en absoluto.

Me intriga que uno de los discípulos, quizás a pedido de los otros discípulos, se acercó a Jesús y le pidió que les enseñara a orar. Ahora, habían visto a Jesús realizar poderosos milagros de curación y liberación, pero en ninguna parte de los Evangelios encontramos a sus discípulos pidiendo que les enseñara cómo realizar milagros de sanidad y liberación. Lo habían escuchado predicar mensajes motivadores y perspicaces, pero en ninguna parte encontramos a sus discípulos pidiendo que les enseñara a predicar. Estaban principalmente interesados ​​en aprender a orar como Jesús oró. Habían observado el increíble poder y la unción que Él demostró y concluyeron que este poder estaba ligado a Su vida de oración; Su comunicación con el Padre Celestial, por lo que querían poder orar como él oraba.

Pregunta: “¿Cómo describiría su vida de oración? Y en la descripción de su vida de oración, ¿diría que otros cristianos se asombrarían de la diligencia y productividad de su vida de oración?” La oración, sin lugar a dudas, es la clave para conectarnos con la sabiduría, la perspicacia, el aliento, el poder y la unción que está disponible para nosotros del Padre Celestial. Si no oramos con eficacia, no entenderemos la Palabra de Dios y no conoceremos la voluntad de Dios. Si no oramos con eficacia, nos sentiremos abrumados y desanimados por las adversidades y adversarios que encontremos. Si no oramos con eficacia, estaremos tratando de vivir la vida, tomar decisiones y superar nuestras pruebas y tentaciones con nuestras propias fuerzas y habilidades, en lugar de con el poder y la provisión del Señor.

Siguiendo su pedido, Jesús les dio a sus discípulos la “oración modelo” (Lucas 11:2-4). Este no es el Padrenuestro que se encuentra en Juan 17, sino una “oración modelo”. Jesús no estaba diciendo: “Ora estas palabras exactas, y tu vida de oración será suficiente”. Nos estaba dando un patrón, un esquema para la oración. Básicamente, Jesús estaba diciendo que cuando oramos debemos:

1) Alabar al Padre Celestial: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”
2) Orar para que el reino de Dios (y las características de Su reino) se ejemplifique en nuestras vidas, hogar, iglesia, ciudad y mundo: “Venga tu reino”;
3) Orar para que se haga la voluntad de Dios en nuestras vidas, hogar, iglesia, ciudad y mundo: “Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo”.
4) Orar por la provisión de Dios en nuestras vidas: “Danos hoy nuestro pan de cada día”.
5) Orar por el perdón de Dios por nuestros pecados – “Perdónanos nuestros pecados”.
6) Orar para perdonar a otros que nos han lastimado – “Como nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros”
7) Orar por protección contra la tentación y el ataque del “maligno” (“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del maligno”

Él estaba diciendo que cuando nos tomamos el tiempo para orar profundamente con fervor real y honestidad en nuestro corazón, nos reuniremos con el Padre Celestial de una manera sobrenatural que cambiará nuestra vida. Además, en Mateo 6: 5-13 al dar esta misma oración, Jesús señaló que es importante tener un tiempo y un lugar regulares para orar, asegurando que la oración sea una prioridad en nuestras vidas.

Segunda Pregunta: “¿Qué importancia ha tenido la oración para usted y qué debe hacer para mejorar su vida de oración?” La oración es la clave para conectarnos con Dios y, a menos que nos conectemos sincera y constantemente con el Señor, viviremos nuestras vidas fuera de Su voluntad y sin Su poder y dirección para nosotros.

Al orar hoy: 1) Dígale al Señor que desea que su vida de oración sea más vital y vibrante de lo que ha sido en el pasado y pídale su ayuda; 2) Ore a través de la “Oración modelo”, no solo recitando las palabras, sino usándola como un bosquejo para la oración; y 3) Ore con fervor, fidelidad y expectativa (Lucas 11: 5-13).